Chocquibtow


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+ RESEÑA TAIKO

+ RESEÑA PAKITO LAZARO Y SAMBAJOTIERRA

+ MARCHA Y EL CHOQUE URBANO

+ LOS TAMBORES NO CALLAN

 

Parafraseando a Juampi Fracisconi, un amigo de la casa, “cuando se tiene, se tiene.” Y los chicos de Chocquibtown lo tienen en grandes cantidades. No es solo esa mezcla tan particular de hip-hop, salsa y tambora. Su música es fantástica y, sin lugar a dudas, han logrado hacer de un genero que les es extranjero, una expresión de sus raíces más profundas, logrando un hip hop personal y bien colombiano, bien del Chocó. Chocquibtown pone sobre el escenario el funk, la salsa y la música de la costa del pacífico colombiano y logra que se mezclen y convivan como si siempre hubieran debido estar juntos.

Pero, si bien eso puede ser muy llamativo en un disco, en vivo es apenas un ingrediente más. El más importante, sin lugar a dudas, son los MC de Choquibtown: Miguel Martinez, Gloria Martinez y Carlos Valencia; Slow, Goyo y Tostao. Slow, el hombre del beat, va y viene de las maquinas al frente del escenario durante toda la noche. Él propone las  bases. Goyo,
la voz. De esas cantantes que hacen difícil desviar la mirada, aún cuando está en el fondo; ni hablar cuando está cantando. Y Tostao, el auténtico maestro de ceremonias. Le enseña pasos al publico, lo incita a saltar, a cantar y salta con todos los presentes como si fueran uno.

Los tres son pura energía sobre el escenario. Y no paran de transmitirla a un auditorio que se vuelve loco. Eso es lo que tienen, una conexión con el público que pocos artistas logran. Eso, y su música “impregnada de bombo”.

 

 

 

 

 

 

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Kaos (Del lat. chaos, y este del gr. χάος, abertura).

1. m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.
2. m. Confusión, desorden.
3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.

Con esta definición en mente me dirigí al Espacio Urbano donde se presentaba Kaos. Y mi primera impresión fue la de un escenario atiborrado. Sin músicos, todavía, el escenario ya estaba lleno de instrumentos. Congas, guitarras, acordeones, bajos, timbales, batería, y varias, varias cosas más. “Y todavía faltan los vientos”  me comentó alguien. Visto así, sin lugar a dudas, Kaos con “K” debía referirse a la definición numero 2.
Pero bastó que comenzaran a tocar para ver cuan equivocada estaba mi idea. Comenzaron 8 de los 11 músicos. Percusionista, timbalero, baterista, 2 guitarras, bajo, acordeón y flauta traversa. Y comenzaron con una de amor. Una versión libre de I don´t wanna wait de Bob Marley.
Desde el primer acorde Kaos sonó, paradójicamente, armónico. Con una enorme variedad de sonido y una formación que casi se puede caratular de Big Band, especialmente cuando al escenario suben los vientos, para completar los 11 integrantes del grupo,  nada sobra y nada falta. Todo suena como debe sonar, y ensambla perfectamente con el resto. El sonido de Kaos imita la arquitectura perfecta que permite meter 11 músicos en un escenario que es cómodo para más o menos la mitad.
¿Por qué el nombre entonces? A lo largo del show, queda claro que le clave está en la tercera definición. Kaos bien podría tener una “formulación matemática determinista”, sea lo que sea que eso signifique, pero si hay dos rasgos que la definen son su dinamismo y su impredictibilidad. Todo es para bailar, con esta banda, pero de entre su repertorio de cumbias y cha cha chas, puede asomar un Hava Naguila, que hubiera despertado una Tijera furiosa, si hubiera habido un poco más de lugar, o una versión funk de Music de Madonna. El público encantado baila una con el mismo fervor que la otra y hasta corea alegre, cuando por desperfectos técnicos,  Kaos se ve obligado a improvisar algo así como La cumbia de la ausencia de monitor. El cóctel se completa con versiones de Mal bicho, La cumbia del cucumelo y un rapero colombiano, Alexis, que es invitado al escenario para armar una suerte de hip-hop de big band (y completar la docena de músicos en escena). Casi dos horas y media dura el show, y son dos horas y media de baile y fiesta.
Así pues, podemos decir que este es, sin lugar a dudas, uno de los sistemas dinámicos con formulación matemática determinista más sorprendente y divertido que pueda pisar un escenario.
Este Kaos está compuesto por FABRICIO REYES (voz principal y guitarra), MARIANO MOJOLI (guitarra), EMANUEL (acordeón), NACHO (flauta traversa, coros), JAVIER MARECO (bajo, coros), JUANO (batería y voz), LA NEGRA (percusion).Con Matias (trompeta), Pablo (saxo), Manuel (trombón) y Tito (timbales) como invitados.

 

 

 

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