Hace un par de semanas por una de esas coincidencias que a veces se dan, tuve la oportunidad de ver a Emilce Marcolongo y Victoria Cuesta haciendo un pequeño ensayo para la presentación que iban a tener esa misma noche, en el galpón de la Chilinga, en el marco de la peña del Dani Tejeda. Las chicas son Bailarinas de danzas folclóricas argentinas y ese día en particular, estaban practicando zapateo y boleadoras.
Curiosamente, tratándose de bailarinas, lo primero de mí que prestó atención a lo que estaban haciendo, fueron mis oídos. Sin lugar a dudas los pies y las boleadoras de estas chicas conspiraban para llevar un ritmo. Bastaba con cerrar los ojos y súbitamente lo que pasaba sobre el escenario era percusión y no danza. Ni corto ni perezoso me acerqué a ellas para hacerles una nota y ellas me dijeron que nada mejor que ir a la cuna para hablar de este tipo de cosas. La cuna resultaron ser los hermanos Koki y Pajarín Saavedra, fundadores, mentores y directores de la compañía de danza Nuevo Arte Nativo. Así fue como terminé en un bar, luego de haber disfrutado del ensayo de al compañía, charlando con dos de las personalidades más influyentes en la danzas folclóricas de los últimos años.
- Pajarín: Es una buena observación la tuya sobre el zapateo y la percusión. Digamos que aquí en nuestra cultura estamos muy acostumbrados a que, como nos pertenece el zapateo, lo damos por hecho. No se le aplica un poquito una mirada más distante. Cuando uno se la aplica, como es el caso del malambo, por ejemplo, cuyo origen es aquí, en la Argentina, se lo puede empezar a considerar un poquito más allá de la forma. Más allá de la forma de las piernas, del hecho virtuoso del zapateo. Entonces se lo puede concebir como percusión. Es un poco lo que nosotros hacemos con las boleadoras también. Si bien es cierto que hubo y hay una corriente que se queda más en la forma, y no esto que te digo de aplicarle una visión con un ojo un poco distinto.
Matías: Claro pensarlo más como instrumento.
- Pajarín: Exactamente. Y claro como somos bailarines la forma también es importante. Pero al concebirlo desde este lugar se te abre un mundo sin fin. Porque te emparenta con cualquier otro tipo de propuesta percusiva y con una historia que tenemos.
Matías: Y si yo veía recién en el ensayo la parte de las chicas con los chekeré y decía: eso es muy afro. Si no es danza de los orisha le pega en el palo.
- Pajarín: En realidad este tipo de temas son muy interesantes cuando uno se empieza a meter en ellos entiende que hay historia, hay gente. Por ejemplo: con Eagle Martín estuvimos muy cercanos en un momento dado hace un montón de años y ella nos pasó mucha información que yo no tenía con tanta precisión. En Santiago del Estero hay una zona que se llama Salavina. En esa zona hubo entre el siglo XVIII y 19 un 75% de población negra y hace poquito leyendo un libro que tiene aspectos históricos me entero de que el ejército de San Martín en curso a Mendoza tenía 5000 personas y la mitad eran negros. Por eso en Salavina no quedó la presencia negra. Se fueron negros de todos lados pero ha quedado la raíz. Uno se pone a pensar en el bombo y en la rítmica y es lógico que haya quedado algo. Santiago, Salavina es casi como si fuera la cuna de la chacarera. Y la chacarera con qué se toca: con guitarra bombo y violín. Eso es lo lindo que confluyen en una misma zona en una misma región musical varias influencias. Es hermoso. Está la guitarra estrictamente española; si es el bombo, es afro; si es el violín es de lo que eran antes los países del este. Entonces es una mezcla interesante incluso con cosas árabes del norte de África que en Santiago hay mucho.
Matías: Como bailarines, ¿cual es la relación del bailarín con la percusión? Yo te he escuchado decir que primero que nada un bailarín tiene que tocar el bombo y yo he escuchado decir a bombistos, que para tocar el bombo hay que poder bailar ¿Por qué esta relación tan particular específicamente con el bombo?
- Pajarín: No se puede concebir, por ejemplo, un malambo sin bombo. Es inherente, por más que la guitarra también esté presente. Hay dos tipos de malambo, el malambo norteño y el sureño. Históricamente, ¿no? El bombo está presente desde siempre. Y además hay algo que ocurre estrictamente en el mundo de la percusión. El desfogue, esa especie de catarsis. Que nosotros la hemos visto, la hemos padecido, nos hemos metido en eso. No estamos hablando de nada nuevo. Xangó, es un dios, estamos hablando de una deidad. De algo trascendente. Es música, pero si nos remontamos en el tiempo, también es algo sagrado. Que pasa cuando nosotros vemos esto de la catarsis, casi siempre lleva al desfogue, y con esa energía casi siempre se pierden un par de cosas en el camino. O sea: no se escucha tanto. Es esa energía de darle, darle y darle y quedarse limpito después, pero... ¿Y la música? Queda en el camino. A los bailarines también les pasa, la danza también tiene lo mismo. Entonces cuesta el tempo, por ejemplo, que es algo primordial, el ritmo, el pulso de la vida. Es algo serio. El ritmo está en todos lados, como no va a estar en la percusión, como no va a estar en el bombo y cómo no va a estar emparentado el bombo con el zapateo. En un punto no hay mejor acompañante para un bailarín que un bailarín. Porque conoce los dos lados y al conocer los dos lados interpreta, a través de la percepción, el movimiento del bailarín. Sabe cuando se va más a la forma, y cuando mas al ritmo. Eso un bailarín lo tiene más que incorporado, entonces, al acompañar con el bombo, se van siguiendo. Es todo un trabajo que hay que seguir realizando porque uno siempre tiene la tendencia a acelerar y acelerarse, y ahí es cuando pierde riqueza.
- Koki: Son como mundos paralelos. Por ejemplo, vos tenés la guitarra para acompañar al malambo, sureño o norteño, y hoy día se sigue utilizando la guitarra, pero de cierta manera y en ciertos contextos, y eso es como decirte una meta histórica, que también está adherida a la cuestión de las pilchas, pilcha es palabra gaucha, y después esta otra vía que es la del bombo. Ya sea que convivan o no, porque se da el caso de que esté la guitarra sola, sin bombo, con el bailarín zapateando. Pero hay otra veta que para mí está más ligada con la cuestión de los bailarines profesionales. Eso también tiene su historia, con sus idas y venidas y sus vaivenes, sus evoluciones sus involuciones y todo. Ahí es donde está el bombo, donde el zapateador no solo muestra destreza, sino que es un artista que está brindando su arte a través de sus pies.
- Pajarín: Todo esto para mí está abierto, para nada cerrado, y nosotros vamos tratando todos estos temas, en nuestros espectáculos, en nuestras representaciones. Digamos, la labor de experimentación, de enseñanza y aprendizaje desemboca en una propuesta artística. Que es nuestra actividad. Buscamos con muchísima alegría poder presentar todas estas cosas. Son variadas, múltiples y tratamos de armonizarlas acorde a una visión que nosotros tenemos.
Matías: Es esto que tuve la oportunidad de ver recién en el ensayo?
- Koki: Exactamente. Bueno y tambien está el tema de las chicas. Eso es algo muy importante. La mujer zapateando… ¡y como!
- Pajarín: Es como que si nos descuidamos …
- Koki: Y sí, al aplicarle una visión desprejuiciada al baile, pero con conocimiento, surgen otras cosas. Uno deja de estar limitado y se empiezan a abrir puertitas y uno dice “a la miércoles”. Es más, la boleadora tiene toda su historia, es un instrumento aborigen de aquí que servía para cazar principalmente, pero también servía para pelear. Era un instrumento de armas llevar. Y esto se va utilizando de diversas maneras, hasta hoy en día metidas como elemento de acompañamiento. En el último disco de Horacio Banegas están utilizadas así. Que, cuando escuchas, el neófito dice, ¿que es esto? ¿Es una maquina? Y no, son las boleadoras.
Matías: A mí las boleadoras son algo que me impresiona. No solo por la destreza que requiere manejarlas, sino porque además es cuestión de manejarlas en un esquema rígido como es el de la música, combinando con otros instrumentos, con otros matices. Llevar un ritmo con eso implica un manejo del tiempo, increíble.
- Pajarín: Claro, no son instrumentos melódicos, pero son instrumentos percusivos. Y si bien lo melódico es interminable, lo rítmico tampoco tiene fin. Todo depende del creador.
- Koki: Donde arribas a una cosa ya surge otra.
Matías: Bueno, cuentenmé un poco del espectáculo que están armando.
- Pajarín: Se llama A raíz del baile. Y estamos muy entusiasmados. Hay muchas cosas puestas en este único espectáculo. Por un lado podemos decir que es un proceso de trabajo que se viene realizando en el grupo, con mucha disciplina, con mucho entusiasmo. Somos una compañía independiente. Lo cual es algo muy lindo porque, a pesar de cualquier tipo de dificultades, la libertad es notoria y nos permite tomarnos en el trabajo audacia, riesgos, improvisación. Un poco tiene que ver con lo que estamos hablando, en este último montaje hay un poco de todo. Mucha canción, el zapateo, las boleadoras. Esta vez hemos decidido usar las boleadoras en distintos momentos, no hay solo un set de boleadoras sino que está integrada en varios lugares. Es un espectáculo que es una especie de rompecabezas que se va armando mientras se lo va haciendo. A nuestro juicio tenemos los mejores bailarines y bailarinas para esta propuesta. Porque es muy compleja. Otros profesionales no podrían haber armado esto mismo en tres meses. Porque además hay que llegar a esto con una preparación técnica en otras disciplinas para poder abordar una propuesta como esta. Es un proceso evolutivo, ni mejor, ni peor que otros. Estos bailarines y bailarinas son profesionales y podrían estar en cualquier tipo de compañía con muchísima solidez. Y siempre con ambos géneros a la par, no es que hay menos de las chicas o de los chicos. No, y eso aquí es nuevo. Nosotros hemos vivido mucho afuera del país y siempre hemos tenido esta concepción de igualdad de géneros y la seguimos. Esto también es fruto de un aprendizaje, ¿no?
Esta propuesta yo digo que es una tracción a sangre. Hay sudor. El bailarín es su propio instrumento, pero el agregado es lo corporal, pero con la cabeza. Un bailarín reflexiona, piensa, medita bailando, porque es un completo. Cuando se dice que un bailarín es su propio instrumento es porque no está afuera, y no puede otro bailar por él. Y el trabajo que hace, en realidad el bailarín, que se llama coreografía, es transcribir música en movimiento. Su partitura está en su cabeza. Lo que quiero decir es que hay un trabajo intelectual, a veces de manera inconsciente, además de todos los otros factores que estuvimos hablando. Y por supuesto, la descarga energética corporal es muy importante y tenés que tener una edad para eso. Hay un momento de la vida para poder realizarlo, como en cualquier otra disciplina de la danza. Porque te exige determinado tipo de energía. Por eso está tan bueno para nosotros que somos más grandes poder compartir con gente joven y también poder dar, darnos nosotros.
- Koki: Además esto es fruto y continuación del trabajo que se viene realizando. El grupo Nuevo Arte Nativo ya tiene un tiempo y han pasado varios bailarines y bailarinas por la propuesta y estamos muy contentos porque hay una evolución. La persona es importantísima, por supuesto pero al mismo tiempo, más allá de las personas se va dando una evolución en el grupo a través del tiempo y eso se ve reflejado.
La charla se extendió bastante más, pero por esta edición ha sido suficiente. Próximamente hablaremos con los hermanos Saavedra específicamente sobre el Bombo Legüero y nos darán algunos consejos sobre como tocar bien, para que alguien baile a nuestro ritmo.
Matias Gayesky
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